





Los encierros son imprescindibles en las fiestas patronales de la mayoría de localidades de la sierra de Albacete, y estos encierros son de especial importancia en la localidad de Elche de la Sierra, considerada la «Cuna de los encierros«. Desde el año 2017 esta festividad ha sido catalogada de Interés Turístico Regional.
Las fiestas de Elche de la Sierra se celebran en honor a la Virgen de los Dolores y el Cristo de la Consolación del 13 al 19 de Septiembre.
Una de las peculiaridades de estos encierros es la vereda, consistente en el traslado de los animales desde las ganaderías hasta los distintos municipios utilizando las sendas y cañadas que desde hace siglos se vienen utilizando para el transporte del ganado. Estás veredas suelen durar entre uno y cinco días, según el lugar de origen del ganado bravo, y los toros son acompañados por numerosos aficionados que, ya sea a pie, en caballo, en coche o en moto hacen la misma ruta que hacen los toros hasta su destino, el Corral Colorao, en la aldea de Villares a escasos km de Elche de la Sierra, donde los astados permanecerán hasta la hora del encierro. Los mozos, venidos de toda la sierra y comunidades vecinas, ponen a prueba su valor delante de los astados, acompañando a los toros desde el corral hasta la localidad de Elche de la Sierra, celebrando así el tradicional encierro.
El evento dura unas dos horas por la mañana y otras dos por la tarde, desde que los animales entran en el recorrido hasta que son encerrados para su posterior suelta a las 5 de la tarde, cuando los novillos del día son soltados uno a uno, para su disfrute y posterior sacrificio en un lugar apartado de la vista de los espectadores.
La primera relación del hombre con el toro en nuestra comarca fue hace unos 2.200 años cuando, según el autor griego Diodoro, el caudillo oretano Orisson, acudió en ayuda de los sitiados por Amílcar Barca en la ciudad de Hélice (actual Elche de la Sierra) utilizando toros salvajes uncidos a carros que llevaban en sus astas teas encendidas, produciendo la huida de los cartagineses la muerte el propio Amílcar Barca ahogado en el río Segura. Esa podría ser la referencia más antigua que permite denominar a Elche de la Sierra como la cuna de los encierros.